La paloma y la golondrina



Vuela la golondrina
que doña cultura pinta,
vuela por una inmensa finca,
bebe de agua cristalina.


Es elegante y refinada
aprendió de su familia.
De otras aves es la envidia.


Por desgracia o fortuna,
un día de madrugada,
bajo el sol y la luna,
paloma desorientada.


Paloma descolorida.
En ella miseria interna
De rostro sano, de alma enferma.
Busca pradera florida.


Y entre el batir de sus alas
bello haz de luz irrumpe,
virgen a la cual sucumbe,
su pulsación disparada.

Golondrina en pleno vuelo

A paloma desorienta,
Y le ve aunque no lo entienda
Como un ángel en el cielo.


Decide entonces seguirla,
observar sus movimientos
como astrónomo y estrella
recorriendo el firmamento.


Golondrina ve a una chica,
 quiere ser su nuevo amiga,
la chica le da unas migas
nueva amistad se edifica.


Paloma ya se acerca, 
de diálogo no hay indicio.
Chica llena de prejuicios 
le ahuyenta de forma terca.


Paloma huye reticente,
busca camino de vuelta.
Huye del campo, la huerta
vuelve a ciudad maloliente.


Tras dos semanas ahora
Recuerda a la golondrina,
ni le quiere, ni le estima
Ni le quiere, ni le añora.


Porque tras varios percales
sobre volando la acera,
vio que la golondrina era
la causante de sus males.


Aunque bella se mantiene
y su cultura sea alta,
a la paloma le falta
lo que golondrina tiene.

No hay amor entre las clases.
No hay amor sin la igualdad.
Y aunque tienda a disfrazarse,
Es escoria en realidad.

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