Siempre quiso pasar sus últimos momentos en una comisaría, por la justicia y la igualdad que llevaba buscando desde hace años. Esa mañana llegó pronto, aun no había gente en la calle. Entró y sonrió de la explosión de sentimientos e ideas que se le vinieron a la mente. Diez minutos después llegaban las ambulancias.
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