Llevaba ya 10 años con el ave cuando esta murió. El chaval se tuvo que plantear buscarse la vida en otro sitio.
El niño pensó que debia encontrar un sitio donde pasar la noche, pero con 10 años y sin dinero lo mejor que encontró fue una cueva que a primera vista estaba abandonada. Pero poco a poco se adentró hasta que la luz se apagó del todo. El siguió caminando, paso a paso, cuando de pronto, observo un az de luz reflejado en una piedra, siguio hacia alante hasta que encontró una especie de campamento habitado por un ser muy primitivo, un animal muy raro, era un... ¡YETI!
-Hola.- Dijo "el napias".
-Fghghggg- Farfulló el yeti enfadado al ver que alguien habia entrado en su casa.
-¡No te me pongas farruco! ¡Hijo de yeti! -
-Anda niñato, vete de aqui haciendo salto de pertiga- Respondió el yeti.
En ese momento, el chico movido por la rabia que le provocaron las palabras del animal se dispuso a acercarse a el, con tan mala suerte que le pincho en el ojo al bicho con su nariz cual espadachin en la edad media.
Aun con un ojo el yeti alcanzó al chico y se dispuso a engullirlo cual Chicote en un buffet libre.
-¡NO! Por Dios no lo hagas- suplicaba el niño inutilmente.
El yeti se lo metió en la boca y sin masticarlo si quiera se lo intentó tragar, pero la embergadura del tabique nasal era demadiado grande para el cuello del bicho y se le atascó en la garganta.
5 segundos bastaron para que el yeti se ahogara, permitiendo a la nariz, y al chico, salir de la garganta primero y mas tarde de la boca. No sabia cómo, pero se dio cuenta de que habia vuelto a salir de un gran problema gracias a su nariz.
Esa noche el narizudo pudo dormir en la cueva tranquilo. eso si, de lado porque boca arriba se daba con la nariz en el techo.
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